“En La Matica los niños dispondrán de un comedor y así nos aseguraremos de que por lo menos hagan una comida al día”

 

Clara Buades es una de las voluntarias que este verano han viajado a República Dominicana para colaborar con AEA Solidaria. A través de su experiencia ha podido comprobar las carencias de los niños y la necesidad que supone la construcción de La Matica, un proyecto en el que colabora CMV Architects

¿Cómo conociste AEA Solidaria? ¿Qué te hizo querer formar parte de su programa de voluntarios?

Conocí AEA Solidaria cuando vino Marta Andreu, presidenta de la ONG, a dar una charla al Centre d’Ensenyament Superior Alberta Giménez (CESAG), mi universidad. Desde muy pequeña había querido dedicar mis veranos a ir a países que lo necesitaran e incluso estudiar medicina para poder colaborar con Médicos sin fronteras. Sin embargo, acabé estudiando publicidad y no se me ocurría la manera en la que podía ayudar a los niños. Marta nos contó lo que hacían en AEA Solidaria y lloré durante toda la conferencia. Explicó tan bien lo que necesitaban esos niños, lo que vivía ella en su trabajo en la ONG, que sentí la necesidad de ir ahí a conocerlos en persona.

¿Cuáles son tus tareas o responsabilidades en los voluntariados?

Los voluntarios presentamos un proyecto que la ONG aprueba o no y en éste detallamos el programa que haremos con los niños las semanas que estemos con ellos. Una vez ahí, lo que hacemos son, sobre todo, tareas de refuerzo escolar, ya que el sistema escolar allí es deficiente y de este modo en verano consiguen reforzar materias como la lectura o las matemáticas. También jugamos con ellos, los llevamos a la playa… nos dedicamos a conseguir que no quieran estar en la calle para que puedan estar seguros en el centro.

¿Cómo describirías tu experiencia en República Dominicana?

Inolvidable, algo difícil de explicar pero que llena mucho. Los chicos pueden vivir en casas de madera, casas a las que ni siquiera podríamos calificar como tal, o tener mil carencias, pero al final te lo dan todo y ves que son felices. Quieren que estés con ellos y les enseñes lo que sabes, pero son ellos los que más te enseñan. Estoy convencida de que volveré, es imposible conocerles y no querer volver a estar con ellos.

¿Tuviste la oportunidad de visitar el proyecto La Matica, en el que participa CMV Architects?

El proyecto no ha empezado la construcción pero sí que vi el lugar dónde se levantará.

¿Por qué dirías que es tan importante su construcción?

Los chicos de Boca Chica están en un centro pequeño que tiene muchas carencias. La construcción de La Matica ayudará a que se pueda atender a más niños y se cubran sus necesidades alimenticias. Esto es muy importante, ya que muchos no comen en todo el día y el centro dispondrá de un comedor, por lo que nos aseguraremos de que hagan, por lo menos, una comida al día. Con La Matica se podrá seguir “alejando” a los chicos de la calle. Cuanto más tiempo pasen seguros más podremos prevenir la explotación sexual, el contacto con las drogas… Es importante que todos ellos estén protegidos bajo la seguridad de un lugar en el que pueden aprender y desarrollar su educación emocional. Además, habrá sitio para que se instalen los voluntarios, lo que facilitará la llegada de un mayor número de ellos, algo siempre positivo para poder atender mejor sus necesidades.

¿Qué te llevas de esta experiencia?

Me llevo sus sonrisas, sus charlas, me los llevo a todos ellos en mi corazón. Todos los momentos a su lado, incluso aquellos en los que no nos hacían ni caso, han sido especiales y nunca los olvidaré. Pero, sobre todo, me llevo el haber aprendido a darme cuenta de lo que de verdad importa en esta vida.